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Cómo afrontar un despido

Debido a la situación que estamos viviendo mucha gente que nos rodea se encuentra con que ha sido despedida. Da igual si prestaron sus servicios un año, dos o veinticinco, todos ellos se encuentran en la misma situación.


Se hace difícil crear una lista en la que se pongan los pasos a seguir ante tal situación, ya que cada persona reacciona de una manera distinta. Pero hay un sentimiento que comienza a estar generalizado en todo este proceso, la carga social.

Hay personas que ante un despido se sienten fracasados sin darse cuenta que el problema, en muchos casos, no radica en haber bajado su rendimiento o verse menguada su capacidad profesional. Simplemente la empresa, por motivos diversos, ha tomado ésta decisión. En ese momento, la persona se flagela mentalmente de una manera constante, aparecen continuos “y si…”, “ojalá no…”. Este es el punto de inflexión que nos hará salir de esta situación tóxica, debemos dejar de machacarnos buscando las razones más allá de la triste realidad que nos rodea, debemos sacar la fuerza y el coraje para seguir adelante y perder la vergüenza social que tanto nos afecta ante el hecho de reconocer públicamente que tú eres uno más de los que está ocupando un puesto en las colas del INEM.



¿Qué pasos deberíamos seguir?


Paso 1: ¡Levántate!


Nada de quedarte en la cama hasta las 12 pensando que la situación está tan mal que no tiene sentido levantarse. Levántate pronto, haz un chequeo de varias páginas de empleo, redacta tu CV y comienza a moverlo por las redes. Contacta con conocidos, familiares y cualquiera que pueda darte pistas acerca de alguna posibilidad. Pierde la vergüenza, no pasa nada porque la gente sepa que estás en “búsqueda activa” de empleo. Un compañero compartió conmigo la siguiente reflexión, “cuando era joven tenía un coche que se estropeaba mucho, y me dejaba tirado en la carretera, no existían los móviles así que varias ocasiones me puse a pedir ayuda junto al coche y nadie paraba, pero en todas las ocasiones cuando me veían empujar mi coche la gente paraba a ayudar”. Moraleja: nadie hace nada por ti si ve que tú no te ayudas a ti mismo.


Paso 2: Nada de quedarte frente al ordenador.


Estar en paro no significa hacer una penitencia diaria de 12 horas delante de un ordenador dando continuamente a “refrescar” para ver cómo va el proceso. Recuerda que ahora tienes tiempo para hacer aquellas cosas que siempre te han gustado, a la par que dedicas tiempo para buscar trabajo.


Paso 3: Nada de “manting” en el sofá.


Aprovecha el día para hacer ejercicio, despeja la mente de malos pensamientos. El deporte aumenta la serotonina del cerebro, la cual es responsable de regular nuestros estados de ánimo. Te ayudará a sentirte bien, además de dejar a tu cabeza descansar de ese “run-run” constante.


Paso 4: Nada de dejar de arreglarte.


La vida no ha acabado, sólo este empleo. La dejadez en uno mismo sólo provoca mayor sensación de depresión y desconsuelo. Es un círculo vicioso, no te arreglas porque te sientes mal, cuando ves tu reflejo en el espejo te ves mal y te hundes por lo que dejas de arreglarte.


Paso 5: Nada de rendirte.


La búsqueda de trabajo no es fácil, se intenta muchas veces y es difícil lograrlo a la primera. Inténtalo, pon ilusión en cada nueva oferta que salga, busca información sobre la empresa en cuestión, prepara la entrevista en caso de que te llamen. Pero además, busca algún hobbie que ocupe tu tiempo, no todos suponen dinero (algo que nos comienza a agobiar desde el minuto de enterarnos de nuestro nuevo estado), leer, pasear, hacer un puzzle, escribir, crear un blog… El día tiene muchas horas y estar atado a una sola cosa puede crearte mucho estrés.


Paso 6: Análisis.


Analiza las ofertas de empleo que sean de tu perfil y analiza qué aspectos debes actualizar para poder ser “más empleable”. Hay multitud de cursos gratuitos que además de mejorar tu curriculum, hará que tengas interés por levantarte cada mañana a la vez que puedes coincidir con otros compañeros en tu misma situación.


Paso 7: Nada de no compartir.


Apóyate en los que te quieren, ellos desean lo mejor para ti y quieren apoyarte en el momento que estás pasando. No es justo compartir siempre lo bueno, los que te quieren desearán compartir en lo que es menos bueno.


Sé que la situación es complicada, que el abismo que tenemos por delante es incierto, pero de nada sirve empezar a lamentarnos y bloquear nuestra capacidad de reacción. Afronta la situación y sé valiente, sólo aquellos que lo son consiguen ver la salida. No eres culpable de lo que ha pasado, no has fracasado, ni eres malo, simplemente las circunstancias se han planteado así y así debemos asumirlas, comenzando una nueva etapa.


Te recomendamos leer nuestro artículo sobre “¿Cómo podemos cambiar nuestras percepciones para mejorar nuestros resultados?”


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